Un poco de mí...

 Quiero empezar a contarte mi historia con esta frase, ya que creo que refleja cómo me gusta plantearme la vida:

“Nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y empezar de nuevo” (Julio Cortázar)

 

Nací en Madrid, aunque mis raíces son palentinas. Crecí en una familia feliz con unos padres que afortunadamente pudieron pagarme estudios, formación y hobbies. Pero además me dieron y me dan todo su apoyo y cariño. Desde bien pequeña me lancé a la piscina, literal. Me encantaba nadar y he de reconocer que no se me daba mal. Sin embargo, a los 10 años empecé a tocar el piano y poco más tarde tuve que decidir, o volcarme de lleno en el mundo del deporte o en el mundo de la música. Opté por lo segundo. ¡Y nunca me he arrepentido! 


Lunes piano, martes y jueves lenguaje musical, miércoles baile e inglés, viernes coro y sábados teatro, baile y coro… (Creo que el domingo “libraba”).  Y esto que parece un estrés, a mí me encantaba. Durante mucho tiempo la gente de la academia de música era mi segunda familia y las clases y el escenario mi segunda casa. ¡Cuántos momentos de felicidad me vienen al recordarlo! ¡Les debo tanto!

 

Después de un año en Irlanda y casi sin darme cuenta aparecí en la Universidad. De forma paralela a mi “yo” artístico me formé como Ingeniera Química y compatibilicé los estudios trabajando en un cole con niños pequeños, lo cual fue una experiencia maravillosa y a ellos también les debo mucho.

 

Pero tengo que reconocer que, durante estos años, pasaron ciertas cosas que produjeron un gran cambio en mi interior. Tras una ruptura sentimental, sumado a ciertas dudas a cerca de mi vida presente, pasada y futura, enfermé. Caí en una depresión que me llevó a pasar por momentos muy duros y difíciles. Pero como dijo Nietzsche, “El hombre es voluntad de poder” y como diría mi madre, quien quiere puede. Así que gracias a mi empeño y a un montón de gente que consciente o inconscientemente me ayudaron, un año y poco más tarde, conseguí salir de ese oscuro y profundo pozo. Y no solo lo conseguí, sino que hoy en día agradezco que tocase fondo. Agradezco haber hecho ese viaje inhóspito por el mundo de las persianas bajadas, las lágrimas y los pensamientos negativos, porque sin duda, lograr superarlo, me dio más fuerza y coraje que nunca. En definitivas cuentas, me hizo ser la mujer que soy hoy.

 

Acabé los estudios de ingeniería y me puse a trabajar como tal en proyectos internacionales. ¡Uauuu! Ahí estaba yo, trabajando de lo que había estudiado, con un montón de amigos, con una pareja y familia estupenda, con buena salud… Y de pronto, me encontré en un momento probablemente similar al tuyo, donde a pesar de tener “todo” o casi “todo” lo necesario de una vida plena y feliz, sentía que me faltaba algo. Y entonces, me di cuenta que los convencionalismos de vida, lo que se supone que tienes que hacer, los caminos rectos y llenos de gente transitándolos, no iban conmigo. Y así fue como aterricé en el Coaching

 

Dediqué horas y horas a informarme sobre todo lo relacionado con ello, y cuánto más leía, mas conferencias escuchaba y más gente conocía relacionada con el tema, más claro tenía que necesitaba el coaching en mi vida. Así que me dije Here we go!! ¡A por ello!

 

Me he formado con los mejores como Coach personal en el Instituto de Desarrollo Directivo Integral (IDDI) de Madrid y con cada sesión que realizo con mis clientes y gracias a sus “feedbacks”, más convencida estoy de que esto es lo mío.

Procuro implicarme al máximo y ayudar a todas las personas que acuden a mí para que les acompañe hacia sus metas y retos. Me hace feliz que consigan ser la mejor versión de sí mismas y me siento muy afortunada y agradecida de poder ser su compañera de viaje y celebrar con ellas sus éxitos y logros.

 

Así que, si te apetece enfrentarte a tus miedos y hacerlos desaparecer, si quieres sentirte comprometido y apasionado con tu vida y tu trabajo, si quieres vencer las inseguridades y potenciar tus recursos para poner fecha a tus sueños